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LA RSC COMO PALANCA DE REPUTACIÓN EN EL SECTOR INMOBILIARIO

07/03/2018

Fundación ASPRIMA organizó junto a la agencia de comunicación ATREVIA, un desayuno de trabajo bajo el título La Responsabilidad Social Corporativa como palanca de reputación en el sector inmobiliario, de la mano de Rocío Pérez de Sevilla, directora del Área de Reputación, Crisis y RSC.

Es muy importante no confundir la RSC con acciones de filantropía y solidaridad, ya que va más allá de la acción social y debe estar alineada con la actividad de la empresa, de este modo, según Roció Pérez “será coherente, creíble, sostenible en el tiempo y aportará valor a la compañía”.

Dada esta tendencia, las empresas han tenido que dotar a la Responsabilidad Social Corporativa de ciertos tecnicismos para poder incorporarla en la organización, trabajando así por un lado, con índices corporativos como el Corporate Excellence, y por otro lado, con índices urbanos basados en la trazabilidad del producto como Buycott, una aplicación para teléfonos móviles basada en internet que lee los códigos de barras de un producto y muestra las relaciones de la empresa fabricante con el consumidor. En este sentido recordaba la ponente que “lo que se percibe de tu compañía es casi más importante que lo que hay detrás”.

En la actualidad la RSC ha ganado peso y muchos se preguntan por qué. Esta cuestión nos conduce ante un nuevo panorama social o lo que la ponente Roció Pérez denomino como era del micropoder, donde los empleados ganan poder por encima de los directivos, valorándose más positivamente la opinión de un igual. En un escenario de cambio, el ciudadano ha evolucionado, se ha empoderado y exige transparencia y escucha, así como una necesidad imperiosa de respuesta inmediata a través de mensajes claros y concisos, ya que la sobreinformación dificulta la compresión de los mensajes.

Dada la importancia de la comunicación de las iniciativas, ATREVIA recomendó a las empresas evitar ciertos errores típicos como la comunicación desde arriba, endogámica, desde un solo carril, resignada y la no comunicación; en otras palabras, procurar que sea más cercana y directa, sin tecnicismos, a través de varios canales y sustituyendo los clásicos informes por material más ilustrativo que llegue mejor al receptor.

Nos encontramos ante una ciudadanía corporativa que forma parte de la solución y, además, da lugar a un circulo virtuoso para la generación de confianza, según exponía la ponente. Las empresas comprometidas lanzan comunicaciones relevantes a la sociedad y esta, a través de su micropoder, elige y exige, mientras que la empresa, por otro lado, escucha y reacciona a las exigencias y demandas de la sociedad teniendo como último objetivo ganar confianza.

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